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A La Lluvia Implacable
Jorge Bennet

Oh lluvia impertinente y desbocada
¿De qué sirves si has perdido el control de ti misma?
¿Qué ha sido de tu esplendor poético
Si en lugar de dar vida inundas las calles
Y enfrías el corazón de los amantes
Que no pueden reunirse en al calor de un abrazo sincero
Ni besarse bajo la magia de tus gotas cristalinas
Porque has formado lagos entre los pueblos
Y has traído el diluvio que enfría los huesos
Y te has mezclado con el fango de la tierra
Olvidando la promesa del creador
Mostrando un arco iris cínico, burlón?

De qué sirven tus cortinas de agua
Y tus ráfagas de versos y promesas
Si la amada se encuentra lejos, y fría como tú
Se refugia en sueños que tú le has inspirado
Y olvida que el fuego también tiene su encanto
Porque en el calor se enciende el amor
Y hay un momento sagrado
Para el ardor, que es llama y también consolación.

De qué sirve la lluvia si no se puede uno acurrucar
En el calor de la intimidad con el cuerpo suave
Que tiene curvas de guitarra y aroma de azahar
De la mujer que mi silencio sabe

Los labios de mi musa son rojos como el fuego
Y roja es su intimidad que me llama desde lejos
Roja es la manzana, la fresa y la naranja
Y todo fruto generoso que enrojece y ruboriza
Inspirando al paladar y la esperanza

¿Quién pudiera medir la fuerza de atracción candente
Entre hombre y mujer encendida como lluvia incandescente?
Para el hombre macho la mujer es delicia del Edén frondoso
Y la mujer mojada el fruto más hermoso
Mojada de lluvia interior y deseos traslucientes

Mientras tanto la función de la lluvia contemplamos
Tras el telón de la ventana del hogar
Y los espectadores impotentes nos conformamos
Con darle cada cual significado singular
Pero el fin de la lluvia lo dicta el cielo de los santos
¿Quien pudiera añadir o restarle una gota al aguacero?
Ni con llantos, ni con ruegos, ni con cantos
Ni con sortilegios de un druida hechicero

O lluvia triplemente bendita con matices azulados
Fuente de la vida y madre de la fauna y la flora
Tantas veces te he amado y en tu sueño me has mimado
Pero en mi silencio que espera el asomo de la aurora
Hoy eres niebla que me extravía de aquella
A quien mi alma añora.

Noviembre 26, 2012, Las Cumbres.

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